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La ciencia detrás de nuestro trabajo
En Fundación Cerro Guido Conservación investigamos cómo los pumas y otras especies nativas utilizan el territorio y se adaptan a un paisaje donde conviven conservación, ganadería y presencia humana.
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Nuestro trabajo científico combina distintas líneas de investigación, entre ellas el monitoreo a largo plazo con cámaras trampa, lo que nos permite comprender patrones reales de comportamiento y tomar decisiones de conservación informadas.

El puma concentra su actividad principalmente en los bordes del día, al amanecer y al atardecer.
Este patrón, conocido como comportamiento crepuscular, se mantiene a lo largo del año, aunque presenta variaciones según la estación.
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Durante el invierno, cuando las horas de luz son más limitadas, el puma desplaza parte de su actividad hacia horarios con mayor iluminación, mostrando una notable capacidad de adaptación a las condiciones ambientales.
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Comprender estos patrones es clave para desmitificar la idea de que el puma es exclusivamente nocturno y para diseñar estrategias de coexistencia más efectivas.

Aunque el puma y el gato de Geoffroy comparten el mismo territorio, utilizan horarios distintos para reducir encuentros directos.
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Mientras el puma concentra su actividad en horas crepusculares, el gato de Geoffroy presenta una actividad principalmente nocturna.
Esta diferenciación temporal es una estrategia natural que favorece la coexistencia entre especies y reduce el riesgo de conflicto.
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Estos resultados reflejan un ecosistema funcional, donde las especies ajustan su comportamiento para convivir en el mismo paisaje.


El monitoreo revela que no todas las áreas del territorio son utilizadas de la misma manera.
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El sector Condorera presenta la mayor actividad relativa del puma, incluso considerando el esfuerzo de monitoreo. Esto lo posiciona como una zona prioritaria para la conservación de la especie dentro de la estancia.
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Identificar estas áreas clave nos permite enfocar acciones de protección, monitoreo y manejo de forma estratégica y basada en evidencia.

Nuestros estudios muestran que existen distintas estrategias de uso del espacio entre individuos.
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Los pumas residentes utilizan territorios relativamente acotados.
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Los pumas dispersores recorren áreas entre 7 y 8 veces más grandes, pudiendo desplazarse por cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados.
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Esto demuestra que la conservación del puma no depende solo de proteger áreas específicas, sino de mantener paisajes amplios y conectados, que permitan estos movimientos a gran escala.

Ciencia aplicada a la coexistencia
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Estos resultados no solo nos permiten entender mejor al puma, sino que también constituyen la base para promover estrategias de coexistencia entre la vida silvestre y la ganadería.
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La ciencia es una herramienta central en nuestro trabajo: nos ayuda a tomar mejores decisiones hoy y a proyectar un futuro donde la conservación y la ganadería puedan coexistir en equilibrio.
